En 1975 solo el 2,5 % de los hogares vietnamitas tenía electricidad, e incluso en 1993 el Banco Mundial situaba el acceso en el 14 %: la mayoría de las familias rurales cocinaban y trabajaban con queroseno. Los primeros esfuerzos de electrificación habían llegado a los arrozales y a las ciudades provinciales, pero las viviendas de las aldeas quedaron en gran medida al margen, así que en la década de 1990 Vietnam puso a los hogares rurales como objetivo e impulsó las líneas de distribución desde las capitales provinciales hasta los distritos y las comunas.

El truco consistió en no esperar una única red perfecta. Las cooperativas agrícolas, las empresas privadas y los grupos eléctricos comunales conectaron hogares sin control institucional ni técnico central, y se crearon 5.600 empresas locales de distribución (LDU, por sus siglas en inglés) como entidades jurídicas. Cuando se agotaron los fondos nacionales, el Proyecto de Energía Rural del Banco Mundial (2000-06) prestó 150 millones de dólares, y la inversión total en la red rural entre 1998 y 2013 alcanzó unos 3.000 millones de dólares.

Luego llegó la consolidación. Se permitió a las empresas eléctricas de EVN hacerse cargo de cualquier LDU que no fuera financieramente viable, y la cuota local de la distribución cayó de alrededor del 60 % al 20 %. Las tarifas nacionales uniformes sustituyeron a un mosaico de tarifas locales, con subvenciones cruzadas para los consumidores remotos y pobres, y una ley de electricidad (2004) más normas técnicas reemplazaron el cableado de laissez-faire anterior.

Las cifras vindicaron el orden: el acceso de los hogares pasó del 2,5 % en 1975 al 96 % en 2009 y al 99,2 % en 2014, y las personas atendidas crecieron de 1,2 millones en 1976 a unos 82 millones en 2009. Una entrada de blog del Banco Mundial (2019) informó de que el 99 % de la población usaba la electricidad como principal fuente de iluminación, frente al 14 % en 1993.

Dejar que los lugareños construyeran primero la última milla y luego fusionarlos en una sola empresa eléctrica

Construir la última milla mediante cooperativas y empresas eléctricas locales fue rápido porque las decisiones estaban donde estaba la demanda, no en un ministerio central.

La estandarización llegó después de la escala: las tarifas uniformes y las reglas técnicas se impusieron una vez que existían las redes, evitando la parálisis de diseñar primero una única red perfecta.

Las empresas eléctricas de EVN solo se hicieron cargo de las empresas que no podían mantenerse viables, de modo que la consolidación eliminó a los operadores débiles sin matar la iniciativa local.

Las tarifas uniformes con subvenciones cruzadas permitieron que las redes rentables sostuvieran a los hogares remotos y pobres, manteniendo financieramente sostenible la expansión.

Dejar que muchos pequeños operadores construyan rápido donde la red no puede llegar y luego consolidar y estandarizar una vez demostrada la demanda: la uniformidad llega después, no primero.

El acceso siguió aumentando —el 99,2 % de los hogares en 2014 y más del 99 % de la población en 2018— y la evaluación del Banco Mundial de 2011 registró el 90 % de los hogares electrificados en 2005 y casi el 94 % al final del periodo del programa. La fase final conectó a unos 10 millones de hogares a un costo de unos 500 dólares cada uno (1998-2013), lo que la reseña de energypedia considera un valor razonable dada la lejanía de esos clientes. La cuestión abierta es la fiabilidad: la misma reseña advierte que el sistema podría ser de nivel 4 en lugar de nivel 5, y las empresas eléctricas de EVN gestionan ahora la mayor parte de la red que antes poseían las empresas eléctricas locales.

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Las fuentes

  1. NAE Case Study: Vietnam, Rapid Grid Expansion energypedia (EUEI PDF / Practical Action) · energypedia.info
  2. Accelerating Vietnam's path to prosperity World Bank Blogs · blogs.worldbank.org ·
  3. Vietnam - State and people, central and local, working together : the rural electrification experience World Bank · documents.worldbank.org