Cuando se retractaba un artículo científico, la corrección solo existía dentro de la revista individual que lo había publicado: miles de revistas separadas, cada una gestionando las retractaciones de forma distinta, y la mayoría sin obligación de declarar por qué se había retirado un artículo ni de hacer que esa información fuera fácil de encontrar después. Un investigador cuyo artículo había sido retractado discretamente por mala conducta en una revista no enfrentaba prácticamente ninguna consecuencia agregada, porque ninguna institución —ni el empleador del investigador, ni otras revistas, ni los organismos de financiación— disponía de un único lugar donde consultar sus antecedentes.
En 2010, los periodistas de salud Ivan Oransky y Adam Marcus pusieron en marcha Retraction Watch, inicialmente un blog que informaba sobre retractaciones individuales y, más tarde, con financiación de la Fundación MacArthur a partir de 2015, lo convirtieron en una única base de datos consultable que agregaba registros de retractaciones de distintas revistas y etiquetaba cada uno con su causa real —fraude, error honesto, manipulación de imágenes, plagio— en lugar de dejar el lenguaje vago y a menudo eufemístico que muchas revistas usaban para describir por qué se había retirado un artículo.
Agregó en una única base de datos consultable las retractaciones ya públicas de las revistas, haciendo verificables las divulgaciones dispersas y generando rendición de cuentas sin nuevas normas.
Los registros dispersos eran poco prácticos de buscar, por lo que resultaban efectivamente invisibles.
La agregación hizo visibles en segundos los patrones en el historial de un investigador.
Los patrones visibles presionaron a las instituciones a actuar, aumentando el volumen de retractaciones.
Cuando las fallas se divulgan pero están dispersas, agregarlas en un único índice consultable puede generar rendición de cuentas sin nuevas normas.
La Base de Datos de Retraction Watch contiene ahora más de 35.000 retractaciones registradas, con aproximadamente 3.500 añadidas anualmente; el sitio atrae a unos 150.000 lectores mensuales, y el volumen documentado de retractaciones ha aumentado marcadamente desde la fundación del proyecto —de un estimado de 45 retractaciones al mes en todo el sector en 2010 a casi 300 al mes para 2022—, una tendencia que Oransky y Marcus atribuyen en parte al mayor escrutinio que el propio registro público agregado creó.
CONSULTA LAS PRUEBAS
Las fuentes
- Nature — Retraction Watch feature Nature · media.nature.com
- Science (AAAS) — Scientific retractions may become easier to spot as Retraction Watch finds new partner Science / AAAS · science.org