Brad Appelhans, profesor asociado de medicina preventiva en el Rush University Medical Center, creó DISC —'Delays to Influence Snack Choice' (retrasos para influir en la elección de snacks)—, una plataforma instalada dentro de máquinas expendedoras corrientes. Los operadores colocan los snacks procesados en la mitad superior, donde cada producto que cae aterriza en DISC y activa una cuenta atrás de 25 segundos; los alimentos más saludables que cumplen al menos 5 de 7 criterios (menos de 250 calorías, 350 mg de sodio o 10 mg de azúcares añadidos por ración, sin grasas trans, menos del 35 % de las calorías procedentes de grasa) se sitúan en la mitad inferior y caen al instante.
Durante varios meses con DISC en máquinas repartidas por la Rush University, probando cada mes una condición de precio distinta, las elecciones saludables aumentaron aproximadamente un 5 % siempre que se aplicaba el retraso: una mejora similar a la de reducir 25 centavos el precio de los snacks saludables, pero, a diferencia del descuento, no perjudicó los ingresos globales de la máquina. Los resultados se presentaron en la reunión anual de la Society of Behavioral Medicine en San Diego, y Rush tiene una patente pendiente sobre el dispositivo.
El economista David Just, de Cornell, y la psicóloga Marlene Schwartz, de la Universidad de Connecticut, ninguno de los cuales participó en el estudio, lo interpretaron como una forma de sortear la política de los impuestos sobre los alimentos: pequeñas cantidades de tiempo son algo que prácticamente todo el mundo tiene. Schwartz lo calificó de 'idea brillante' y planteó variantes encubiertas; Appelhans sugirió extensiones como una caja rápida para carritos inteligentes llenos de comida saludable.
Clasificar los snacks de comida basura en la mitad superior de la máquina, detrás de una plataforma que espera 25 segundos antes de dejarlos caer; los productos saludables permanecen en la mitad inferior y caen de inmediato.
Un cambio de aproximadamente el 5 % en la proporción de elecciones saludables igualó lo que lograba un descuento de 25 centavos, sin renunciar a ningún ingreso, a diferencia de las subvenciones de precio.
Los impuestos sobre los refrescos demuestran que las palancas de precio provocan rechazo y golpean con más dureza a los hogares con inseguridad alimentaria; un retraso menor evita ambos problemas.
El hardware es barato y se puede adaptar: una plataforma más una pegatina convierte una máquina existente en un dispositivo de estímulo conductual.
Investigadores independientes de Cornell y UConn respaldaron el mecanismo y lo calificaron de 'prometedor' y 'brillante'.
Se puede gravar el tiempo donde no se puede gravar el dinero: un pequeño retraso visible cambia las elecciones igual que lo haría una subvención de precio, pero el operador conserva todo el margen y no se toca el bolsillo de nadie.
Appelhans presentó los hallazgos en la reunión de 2017 de la Society of Behavioral Medicine en San Diego y señaló que el pequeño efecto podría sumarse a lo largo de un millón de máquinas expendedoras en Estados Unidos. Propuso llevar la idea más allá de las máquinas expendedoras; por ejemplo, carritos de la compra inteligentes cargados de comida saludable que obtendrían acceso a una caja rápida, 'algo' que, según dijo, aún no existía. Rush University mantenía una patente pendiente sobre DISC.
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Las fuentes
- Forcing People At Vending Machines To Wait Nudges Them To Buy Healthier Snacks NPR (The Salt) · npr.org ·