En junio de 2020, Rest of World perfiló una solución alternativa que los viajeros de Río habían creado: grupos de WhatsApp organizados por ruta de autobús, donde los pasajeros reportan dónde está el autobús en realidad, en ese momento. El escritor Felipe Fagundes consultó el horario del 693 en Google Maps y salió con tiempo de sobra; una hora después no había llegado ningún autobús —la línea funciona «solo cuando le da la gana», se encogió de hombros otro pasajero. Su compañero de piso le habló del grupo de WhatsApp de la ruta. Se unió, tuiteó sobre ello y la publicación recibió 30.000 me gusta, lo que desencadenó una conversación nacional sobre los grupos de autobuses en todo Brasil.

Los grupos superaron a las alternativas oficiales en su propio terreno. Google Maps, Moovit y la startup brasileña CittaMobi ofrecen horarios, pero, como dijo el pasajero João Arthur Raimundo, «la información llega con retraso o no está disponible para líneas específicas en los barrios periféricos»; esas aplicaciones predicen la aglomeración solo a partir de reportes previos, mientras que los miembros del grupo se actualizan entre sí en tiempo real. Los grupos también hacen lo que ninguna aplicación hace: los miembros se redirigen unos a otros para evitar obstrucciones, piden a los conductores que esperen a los que llegan tarde y han presionado a las empresas para que ofrezcan servicios especiales nocturnos en Navidad.

El arreglo se apoya en el terreno digital de Brasil: más de 120 millones de los 210 millones de brasileños usan tanto WhatsApp como Facebook, con un promedio de nueve horas conectados al día, y las operadoras Tim, Claro y Oi venden planes prepago con WhatsApp ilimitado. El antropólogo David Nemer (Universidad de Virginia) lo enmarca como el jeitinho —los brasileños «no confían en que el gobierno y las instituciones resuelvan sus problemas», así que construyen alternativas creativas desde abajo en lugar de presentar quejas que no llegan a ningún lado».

Convertir a los pasajeros en los sensores: grupos de WhatsApp específicos por ruta donde los viajeros se reportan entre sí en tiempo real las posiciones y los retrasos de los autobuses

Las líneas de los barrios periféricos de Río no tenían ningún seguimiento en vivo en el que alguien confiara, así que la única fuente fiable de datos de posición eran las personas que iban en el autobús.

WhatsApp ya era universal y gratuito en los planes prepago, así que la solución no requería ninguna aplicación nueva, ningún hardware y ningún permiso de la autoridad de transporte.

Las actualizaciones en tiempo real entre pares aportan información específica de cada línea que las aplicaciones basadas en horarios no pueden reconstruir.

El tejido social del grupo —se celebran cumpleaños, se incluye a los conductores— convierte el reporte en una presión recíproca que cambia de forma visible el comportamiento de los operadores.

Cuando no existen datos oficiales sobre un servicio, las personas que dependen de él pueden convertirse en la capa de datos, siempre que el canal sea uno que ya usen y que alguien lo mantenga libre de ruido.

El tuit de Fagundes recibió 30.000 me gusta y convirtió una solución local en una conversación nacional sobre los grupos de autobuses en todo Brasil. Rest of World señaló que la centralidad de WhatsApp había crecido tanto que la empresa empezó a posicionarse en Brasil como «más que una aplicación de mensajería», lanzando allí su primera gran campaña publicitaria en febrero de 2020. Los grupos siguieron funcionando con moderación voluntaria, todavía fuera de cualquier sistema oficial de transporte.

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Las fuentes

  1. Platform & dysfunction Rest of World · restofworld.org ·