Palaos —más de 300 islas, menos de 20.000 residentes— había probado primero la vía moral: el Compromiso de Palaos de diciembre de 2017 hacía que cada visitante que llegaba firmara un sello en el pasaporte prometiendo a los niños del país "pisar con cuidado" y "preservar y proteger" las islas. Para 2015 el turismo había alcanzado los 150.000 visitantes al año, más de siete veces la población, y los locales podían ver cómo visitantes con poca educación erosionaban el frágil entorno.
Laura Clarke, con formación en marketing y publicidad, y la conservacionista palaosiana Jennifer Koskelin-Gibbons cofundaron el Palau Legacy Project en 2020 para impulsar iniciativas de preservación. La cultura palaosiana valora la hospitalidad, pero los residentes necesitaban una forma de que los viajeros se ganaran el privilegio de ser un amigo de confianza en lugar de un simple cliente que paga.
La respuesta, presentada en abril de 2022 en la Conferencia Nuestro Océano cuando el país reabrió a los viajeros vacunados, es Ol'au Palau, un programa de turismo responsable "gamificado" pionero en el mundo. El nombre es la forma palaosiana de llamar a alguien que conoces: "podemos usarlo para llamarte a unirte a un asado", explicó Koskelin-Gibbons. Los viajeros acumulan puntos tratando el país con cuidado —protector solar seguro para los arrecifes, sitios culturales, comida local sostenible— y los canjean por experiencias reservadas a los palaosianos y sus amigos cercanos: una caminata sin señalizar, un baño en una cueva secreta, una comida con los ancianos, una ceremonia del primer nacimiento.
La economía de la recompensa es deliberada: Clarke aconsejó un viaje de diez días a dos semanas —unos cinco días ganando puntos y cinco o seis canjeándolos— porque la moneda solo funciona si el premio no se puede comprar de otra manera. Las empresas se suman mediante el Palau Business Pledge, un subprograma del compromiso de 2017, minimizando el impacto ambiental y educando a los huéspedes, de modo que las elecciones de hotel y restaurante del visitante por sí mismas generan puntos.
El respeto, no el gasto, es la moneda: los puntos por un comportamiento cuidadoso desbloquean experiencias que el dinero no puede comprar —lugares y ceremonias reservados a los amigos
Los descuentos y ventajas recompensan el gasto, que es exactamente la métrica que un destino frágil necesita que a los visitantes les importe menos.
El acceso exclusivo para locales es genuinamente escaso y está arraigado culturalmente, por lo que señala aceptación en lugar de compra.
La gamificación hace que el buen comportamiento invisible sea contable en el momento de la decisión: la elección de protector solar, la elección de restaurante.
Extiende el Compromiso de 2017 de una promesa en inmigración a un incentivo continuo durante el viaje.
Para conseguir un comportamiento, págalo con algo que solo ese comportamiento pueda ganar: un acceso reservado a amigos de confianza alinea el incentivo con el valor que se quiere proteger.
El programa se presentó en la Conferencia Nuestro Océano en abril de 2022, cuando Palaos reabrió tras dos años de confinamiento; la aplicación personalizada se lanzaría en los meses siguientes. Las recompensas pueden adaptarse a los intereses del visitante —buceo, senderismo, comunidad— y la participación se extiende a través del Palau Business Pledge a hoteles y restaurantes, que ganan puntos para sus huéspedes. El material no reporta aún cifras de adopción.
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Las fuentes
- Palau's world-first 'good traveller' incentive BBC Travel · bbc.com ·