La construcción del Empire State Building enfrentaba un plazo extraordinariamente ajustado de aproximadamente 13 meses, impulsado por la presión competitiva en la carrera de rascacielos de Nueva York a finales de la década de 1920, un calendario que la secuencia de construcción convencional —finalizar el diseño arquitectónico completo, demoler el existente hotel Waldorf-Astoria en el solar y luego comenzar a construir— hacía prácticamente imposible de cumplir. Cada fase parecía requerir genuinamente que la anterior estuviera completa: ¿cómo podían comenzar los trabajos de cimentación antes de que terminara la demolición, o empezar el montaje del acero antes de que estuviera fijado el diseño de las plantas superiores?
Los contratistas Starrett Brothers and Eken, en lugar de aceptar el calendario secuencial como fijo, trazaron un conjunto detallado de cronogramas deliberadamente superpuestos, tratando las fases del proyecto no como una cadena estricta sino como flujos de trabajo paralelos que podían ejecutarse simultáneamente dondequiera que las dependencias físicas y de diseño reales lo permitieran, en lugar de donde la convención suponía que debían estar separadas.
Ejecutó la demolición, el diseño y la construcción de forma concurrente entre zonas del solar, aprovechando que las dependencias eran locales, no globales, de modo que el trabajo nunca esperaba a una fase completa.
Comenzar la construcción de algunas partes mientras la demolición continuaba en otras mantuvo el trabajo avanzando de forma continua.
El montaje del acero en las plantas inferiores comenzó antes de que el diseño de las plantas superiores estuviera finalizado, de modo que los cambios de diseño solo afectaban al trabajo posterior.
La coordinación detallada evitó colisiones entre flujos de trabajo paralelos, evitando el caos que la secuenciación estricta evita.
El calendario comprimido demostró que muchas dependencias eran locales, no globales, por lo que la superposición era segura.
Cuando un plazo es imposible bajo una secuencia estándar, traza un mapa de dónde las dependencias son locales, no globales, y ejecuta esos flujos de trabajo en paralelo.
El edificio alcanzó su altura máxima de 1.048 pies el 19 de septiembre de 1930 —solo 23 semanas después de que comenzara la construcción—, terminando significativamente antes de un calendario ya de por sí extraordinariamente agresivo, con semanas pico de montaje de acero que colocaron aproximadamente 22 plantas de acero en 22 días laborables, un ritmo que la programación secuencial convencional no habría hecho posible.
CONSULTA LAS PRUEBAS
Las fuentes
- How the Empire State Building's Construction Remains a Wonder Built by Bluebeam · blog.bluebeam.com
- The 'Race Into the Sky' That Built the Empire State Building Engineering News-Record · enr.com