En un campo de Kavre, a unas 20 millas de Katmandú, Apsara Bharati instruye a sus vecinos a plantar las plántulas de arroz «una por una», en contra de todo hábito de colocar varias a la vez. Practica el SRI, el sistema de intensificación del arroz, desarrollado en Madagascar en los años 80 por el sacerdote jesuita francés Henri de Laulanié. Sus prácticas parecen diseñadas para reducir la producción: plantar menos plántulas, plantarlas más jóvenes, usar menos agua. Sin embargo, pequeños agricultores de todo el mundo informan de enormes aumentos de rendimiento que atribuyen a este sistema.
En Nepal las ganancias son consistentes: los agricultores que usan el SRI han duplicado sus rendimientos, según Rajendra Uprety, un alto funcionario de extensión agrícola que fue pionero de la práctica allí —lo suficiente para triplicar los ingresos al pasar a variedades más caras—. Cuando Shanti Rai lo probó, su campo parecía tan yermo que su familia le gritó; la cosecha los convenció: la producción aumentó casi un 25%, cada planta produjo alrededor del doble de su semilla normal, alimentando a la familia durante ocho meses del año en lugar de seis. El profesor de Cornell Norman Uphoff estima que unos 20 millones de hogares en todo el mundo usan ahora el SRI.
El establishment científico sigue dividido. Los rendimientos récord de la India han sido cuestionados por superar el máximo fisiológico del cultivo —«las afirmaciones superaban con creces lo que ha medido la práctica estándar», dice David Johnson del Instituto Internacional de Investigación del Arroz— y una revisión de Cornell de 2006 concluyó que el SRI no era mejor que la agricultura convencional. Uphoff califica esa revisión de selectiva y señala una razón estructural para el escepticismo: a diferencia de la tecnología de la Revolución Verde, el SRI no requiere nuevas semillas ni fertilizantes químicos, por lo que ninguna gran empresa agrícola tiene una razón comercial para impulsarlo.
La lógica del agua es la bomba silenciosa. Se dice que el arroz necesita aproximadamente 2.500 litros por kilogramo, pero la inundación en realidad sirve para el control de malezas, como explica Srijana Karki de World Neighbors —por eso eliminarla ahorra un estimado del 25 al 60% del agua, y por eso científicos del clima como Sonali McDermid, de la NYU, están ahora probando los componentes del SRI para un futuro más seco.
El arroz no es una planta sedienta: la inundación es control de malezas. Plante plántulas jóvenes individuales muy separadas, mantenga los campos húmedos y cada planta macolla en mucho más grano.
Las plántulas individuales, más jóvenes y muy espaciadas desarrollan sistemas radiculares más largos y más macollos, por lo que cada planta rinde aproximadamente el doble de grano que una planta apiñada.
Los arrozales inundados asfixian las raíces; el suelo húmedo y secado de forma intermitente las mantiene sanas y reduce el uso de agua del cultivo en un estimado del 25 al 60%.
La inundación nunca fue agronomía: era control de malezas; por eso, sustituir el agua estancada por más deshierbe elimina el compromiso que hacía que «menos agua» pareciera imposible.
Como el SRI no vende semillas ni productos químicos, ninguna agroindustria lo promovió; su difusión dependió de funcionarios de extensión como Uprety y de Uphoff, de Cornell, lo que también explica por qué creció lentamente y con pocos estudios.
Las convenciones pueden hacerse pasar por biología: examine por qué existe una práctica antes de optimizarla; la inundación nunca fue para el arroz. El SRI se difundió de agricultor a agricultor; no había nada que vender.
Para 2019, unos 20 millones de hogares usaban el SRI en todo el mundo. En Nepal, los adoptantes duplicaron los rendimientos y pasaron a variedades de mayor valor; parcelas de prueba de la NYU y la Universidad Agrícola de Tamil Nadu en India y América Latina buscan aislar qué componentes ayudan a los agricultores pobres a medida que los climas se secan. El IRRI acepta que las prácticas de manejo subyacentes benefician a los agricultores con brechas de rendimiento, pero insta a combinarlas con semillas tolerantes al estrés. El cuello de botella de la adopción es el riesgo: las familias sin seguro y sin tierra de sobra temen un campo de aspecto yermo, hasta que la cosecha de un vecino zanja la discusión.
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Las fuentes
- Nepalese Rice Farmers Boost Yields By Sowing Fewer Plants And Cutting Water NPR (The Salt) · npr.org ·