En una entrevista con NPR, Jonathan Johnson, fundador y director ejecutivo de la Rooted School Foundation, dice que el estudio comenzó en 2020, cuando la asistencia en sus escuelas cayó del 85 % al 60 %. Cuando las escuelas preguntaron a las familias por qué, afirma, la respuesta fue el dinero: los estudiantes se quedaban en casa para trabajar o cuidar a sus hermanos. Así que probaron lo que él llama la solución más simple: darles dinero.
Según NPR, el estudio en Nueva Orleans e Indianápolis dio 50 dólares semanales sin condiciones a unos cientos de estudiantes de secundaria de ingresos bajos y medios, alrededor de 2.000 dólares en 40 semanas. Rooted ayudó a realizarlo en dos de sus escuelas concertadas. Johnson dice que los estudiantes que recibieron los pagos asistieron 1,23 días más de clase por semestre (autodeclarado en la entrevista).
Como los pagos se hacían con tarjetas de débito, los investigadores pudieron ver en qué se gastaba. Johnson dice que alrededor del 45,8 % se destinó a artículos esenciales como comida, aproximadamente el 12 % a transporte, y que los estudiantes ahorraron un promedio de 300 dólares al final del programa.
Tratar la causa que las familias señalaron, el dinero, como la intervención: dar efectivo a los estudiantes sin condiciones y probarlo con un ensayo aleatorizado.
Las propias familias habían señalado el dinero como la razón de la ausencia, así que el ensayo puso a prueba una causa declarada.
No se impusieron condiciones, por lo que el pago no exigía a los estudiantes hacer nada más que estar en el programa.
Las tarjetas de débito permitieron a los investigadores observar cómo los adolescentes gastaban y ahorraban el dinero.
Un ensayo controlado aleatorizado dio respaldo probatorio al resultado; Johnson señala que pocas intervenciones estatales o locales cuentan con uno.
Si las familias dicen que el dinero es la razón por la que los niños faltan a la escuela, una transferencia sin condiciones es una prueba directa, y los datos de las tarjetas muestran qué hizo el dinero.
Johnson dice que no hubo una mejora estadísticamente significativa en el promedio de calificaciones, pero señala que el estudio abarcó principalmente un semestre y que se necesitaría un estudio de un año o de varios años. Sostiene que el programa ofrece una buena relación calidad-precio; el entrevistador planteó la cuestión de si 2.000 dólares por estudiante por 1,23 días adicionales por semestre es el mejor uso de los fondos, y la entrevista no ofrece ninguna comparación de costos de terceros.
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