Un caso didáctico del Financial Times de Prashant Yadav, del Center for Global Development y de Insead, publicado el 15 de octubre de 2023, examina por qué las innovaciones que salvan vidas se estancan en los países de renta baja: los fabricantes no asumirán los riesgos de una demanda impredecible, una financiación fragmentada, la incertidumbre regulatoria y la inestabilidad política, mientras que la limitada capacidad de pago impide cobrar más para compensarlos. El resultado es una crónica falta de inversión —especialmente en capacidad de producción— que las compras de los donantes por sí solas no corrigen.

El instrumento en el centro del caso es la garantía de volumen: un volumen mínimo de pedido asegurado durante un período determinado, a cambio del compromiso de un mejor precio y un suministro garantizado. El modelo ya había ampliado el acceso a implantes anticonceptivos y a vacunas contra el rotavirus, la difteria, la tos ferina, el tétanos, la hepatitis B y el hib. En 2016, la agencia de desarrollo del Reino Unido y la CDC (ahora British International Investment) crearon MedAccess con 200 millones de dólares de capacidad de garantía; el director ejecutivo, Michael Anderson, tenía las estructuras en funcionamiento a finales de 2017.

El estudio de caso sigue una aplicación: los mosquiteros. La resistencia a los insecticidas piretroides se estaba extendiendo, y los mosquiteros de nueva generación de BASF que combinan piretroide con clorfenapir costaban más, con una demanda demasiado escasa para que BASF pudiera ampliar la escala y reducir costos. En 2019, MedAccess y la Fundación Bill y Melinda Gates otorgaron conjuntamente a BASF una garantía de volumen de cuatro años; a cambio, la empresa redujo los precios dos quintas partes. El caso señala la cuestión abierta —si las garantías fijan al primer proveedor o atraen a competidores— y la crítica de que otorgan al fabricante respaldado una ventaja.

Los donantes dejaron de comprar dosis y empezaron a vender certeza: garantice a un fabricante un pedido mínimo y este invertirá en capacidad y reducirá el precio sin un subsidio por unidad.

La garantía vuelve a fijar el precio del riesgo del fabricante: si la demanda nunca se materializa, el donante paga; si se materializa, el mercado privado suministra a un precio más bajo.

Traslada el dinero público de comprar unidades a absorber incertidumbre, que es el verdadero cuello de botella que frena la inversión en capacidad.

El mecanismo es independiente del producto —el mismo documento ha respaldado mosquiteros, implantes y vacunas—, por lo que una sola institución puede reutilizarlo en distintos mercados.

Cuando un mercado falla por la incertidumbre de la demanda, garantice la demanda en lugar del producto: una garantía no cuesta nada si las ventas nunca se producen, y desbloquea capacidad privada si se producen.

Para 2023, las garantías de volumen habían ampliado el acceso a implantes anticonceptivos y a varias vacunas, y MedAccess disponía de 200 millones de dólares en capacidad de garantía; el caso del FT deja abierto si las garantías al primer proveedor atraen competencia o consolidan a los incumbentes, y señala las críticas y el escrutinio continuo del modelo.

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Las fuentes

  1. Case study: how sharing risks can save lives Financial Times · ft.com ·