Veinte años después de su apertura, BBC Scotland recordó (18 de octubre de 2022) la Rueda Falkirk: una estructura de 35 metros, el único ascensor de barcos giratorio del mundo, inaugurada por la Reina en 2002 en el hueco que una vez ocuparon 11 esclusas clausuradas en 1933. Transporta embarcaciones entre el canal Union y el canal Forth & Clyde —de costa a costa por el cinturón central de Escocia— usando la misma cantidad de energía que se necesita para hervir ocho hervidores, una hazaña reconocida con innumerables premios.

La rueda fue la pieza central del proyecto Millennium Link, que costó unos 83,5 millones de libras y llegó a emplear a 1.000 personas para reconectar Glasgow y Edimburgo por vía fluvial. El emplazamiento era un quebradero de cabeza para los ingenieros: un terreno baldío que antaño albergó la Scottish Tar Works, una mina a cielo abierto y el Muro de Antonino, bajo el cual el trazado discurrió mediante un túnel. «Tuvimos que diseñar un canal que se extendiera el kilómetro adicional, luego tuvimos que encontrar el camino y crear un nuevo puente bajo la línea ferroviaria Edimburgo-Glasgow», recordó Richard Millar, que se incorporó a British Waterways en 1999 —trabajos posibles solo los domingos.

El beneficio superó el argumento del transporte. La rueda se convirtió rápidamente en una atracción turística que atraía visitantes de todo el mundo y en una insignia de orgullo para Falkirk. Los caminos de sirga se revelaron como el activo silencioso: durante la pandemia, el ciclismo y el senderismo aumentaron un 500 por ciento en los 55 contadores de Scottish Canals. El renacimiento atrajo regeneración —casi 10.000 nuevas viviendas, cafeterías, pubs, empleos y 120 amarres residenciales— y en 2017 el proyecto Helix, de 43 millones de libras, con sus esculturas Kelpies, añadió el canal Queen Elizabeth II como la pieza final del rompecabezas de costa a costa.

Sustituir una escalera de 11 esclusas por una única rueda giratoria equilibrada: ambas góndolas pesan siempre lo mismo, así que los barcos suben 30 m con la energía de ocho hervidores.

Una única estructura giratoria sustituyó una escalera de 11 esclusas muertas —y, como las góndolas se contrapesan, hacerla funcionar cuesta aproximadamente la energía de ocho hervidores.

La rueda sirvió también como marketing del proyecto: un hito premiado que atrajo visitantes de todo el mundo e hizo de los canales un motivo de orgullo local.

Los caminos de sirga resultaron ser el activo silencioso: un aumento del 500 por ciento en caminatas y desplazamientos en bicicleta durante la pandemia, casi 10.000 viviendas junto al canal y 120 amarres para vivir a bordo.

Desbloqueó más inversión: el proyecto Helix, de 43 millones de libras, y el canal Queen Elizabeth II, de 2017, completaron el «eslabón perdido» de costa a costa.

Invertir en una pieza emblemática de ingeniería rinde dos veces: un ascensor de barcos en funcionamiento es también la atracción turística que financia el renacimiento del canal a su alrededor.

Los canales siguieron concurridos tras el repunte de la pandemia —Scottish Canals afirma que «sigue viendo niveles de actividad mucho mayores en el canal»— y la inversión siguió a las personas: unas 10.000 nuevas viviendas, nuevos destinos y 120 amarres residenciales en toda la red. En 2017 la Reina regresó para inaugurar el canal Queen Elizabeth II, construido como puerta de entrada oriental al canal Forth & Clyde como parte del proyecto Helix, de 43 millones de libras, completando el enlace Glasgow-Edimburgo que la Rueda inició.

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Las fuentes

  1. How the Falkirk Wheel revived Scotland's canals BBC News · bbc.com ·