Cuando las olas de calor azotaron California en el verano de 2026, Shreyas Sudhakar, fundador y director ejecutivo de la empresa instaladora de bombas de calor Vayu, vio su oportunidad: solo el 54 por ciento de los hogares del estado tiene aire acondicionado central, y las temperaturas en aumento están convirtiendo la refrigeración en algo imprescindible. Con el mercado de bombas de calor VoltHub, había lanzado el año anterior la primera Compra Grupal de Bombas de Calor de California: «Nadie, que sepamos, lo había hecho en California», declaró a WIRED (10 de agosto de 2026). El programa opera en torno a Los Ángeles y el Área de la Bahía.

La mecánica es la venta minorista al por mayor aplicada a la electrificación del hogar. Una vez que los hogares se inscriben, Vayu determina el equipo que necesita cada uno y luego busca ofertas entre los distribuidores «buscando cuál es el mejor valor para todo el grupo». Sudhakar afirma que «normalmente consiguen descuentos del 15 al 30 por ciento en el equipo». La primera cohorte fue de unos 10 hogares, incluido el científico de datos Naoya Kanai, cuyo sistema de 14.500 dólares calienta y enfría su casa de 2.500 pies cuadrados en San Mateo a través de los conductos existentes; los reembolsos federales para electrodomésticos libres de carbono estaban a punto de desaparecer, lo que afianzó sus cálculos.

El modelo tiene un antecedente probado. En la isla Gabriola, Columbia Británica —58 kilómetros cuadrados, unos 4.500 habitantes—, un grupo de voluntarios llamado Energy Gabriola se constituyó como distribuidor de bombas de calor a través de un mayorista en 2010 para poder comprar al por mayor y vender a precio de costo, porque en la isla no existía ningún mercado ni instalador de bombas de calor. Apoyándose en parte en voluntarios, ha instalado más de 1.000 bombas de calor, electrificando casi la mitad de los hogares de la isla. «Creemos que somos la capital de las bombas de calor de Canadá», dice Steven Earle, de la Universidad de la Isla de Vancouver.

El momento resultó ser la variable oculta. Una compra grupal intentada a principios de 2026 fue, en palabras de Sudhakar, «un fracaso total» por falta de interés; cuando llegaron las olas de calor, las consultas volvieron a fluir y otros 10 a 15 hogares se pusieron en fila. «Sí necesitamos promocionar estas cosas cuando la gente tiene el detonante externo», dice. «El clima es nuestro socio natural». Andrew Sissons, de la organización benéfica británica Nesta, añade el efecto vecino: ver instalaciones cercanas genera «contagio social», como la energía solar en los tejados, siempre que cada hogar reciba un sistema bien instalado y un servicio posventa.

Agrupar la demanda de los hogares como una salida al Costco: los compradores obtienen entre un 15 y un 30 % de descuento en el equipo, los instaladores consiguen una serie ordenada de trabajos y la próxima ola de calor es el presupuesto de marketing.

La agregación por volumen convierte la desventaja de precio de las bombas de calor en un descuento grupal —entre un 15 y un 30 por ciento en el equipo— sin ningún subsidio del fabricante.

Los instaladores ganan densidad de ruta: una serie ordenada de trabajos en el vecindario en lugar de instalaciones individuales dispersas, que es lo que hace financiable el descuento.

Las ventanas de inscripción se abren con detonantes meteorológicos: un intento de principios de 2026 sin ninguno fue «un fracaso total»; las olas de calor hicieron la publicidad.

La isla Gabriola demostró el techo en 2010: un grupo de distribuidores voluntarios electrificó casi la mitad de una isla de 4.500 habitantes con más de 1.000 instalaciones.

La agregación necesita que todas las partes ganen: descuentos para los compradores, densidad de ruta para los instaladores y un detonante externo para abrir la ventana: promocionar cuando el problema aprieta, no según un calendario.

Tras el renovado plan de verano, otros 10 a 15 hogares quedaron en cola para su instalación en los meses siguientes, y Sudhakar espera escalar las cifras en los próximos años. Andrew Sissons, de Nesta, respaldó el efecto de contagio social del modelo, aunque advirtió que una instalación y un servicio posventa de alta calidad son lo que lo mantiene positivo, ya que cada hogar necesita un sistema ligeramente distinto. El programa de la isla Gabriola continúa como referencia: más de 1.000 instalaciones y aproximadamente la mitad de la isla electrificada.

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Las fuentes

  1. A California Program Is Bringing Down the Cost of Heat Pumps by Buying Bulk WIRED · wired.com ·