En el condado de Orange, en Vermont, la cobertura móvil se pierde detrás de cada colina; el ingeniero eléctrico Patrick Schlott, de 31 años, la pierde en su propio trayecto al trabajo. Por eso se ha dedicado a reconstruir la infraestructura que todos los demás desecharon: compra teléfonos públicos viejos de segunda mano en eBay y Craigslist, los restaura en su taller casero y los instala para uso público gratuito en tres pueblos del condado.

La adaptación es sencilla en principio: con solo una conexión a internet, los teléfonos pueden llamar a cualquier lugar de EE. UU. o Canadá, sin necesidad de monedas. Schlott paga todos los costos de operación de su propio bolsillo. «Si gasto 20 dólares al mes en, digamos, Netflix, podría hacer eso y proporcionar servicio telefónico a la comunidad. Y para mí, eso es mucho más divertido».

Desde que se instaló el primer teléfono en marzo de 2024 frente a una tienda general en Tunbridge, se han hecho cientos de llamadas: conductores con autos averiados y, en la biblioteca pública de Thetford Center, el sitio con más actividad, niños que llaman a sus padres para que los recojan o simplemente para avisar que están bien. En junio, Vermont votó a favor de prohibir los teléfonos en las escuelas a partir del año académico 2026–27, y Schlott dice que ya están llegando solicitudes de sus teléfonos. Su única regla: pase lo que pase con el financiamiento, las llamadas siguen siendo gratuitas.

La infraestructura de teléfonos públicos gratuitos todavía existe en los mercados de segunda mano: una conexión a internet y el bolsillo de un voluntario la convierten de nuevo en una red funcional

El problema del hardware se resolvió hace un siglo; la verdadera revelación fue que el costo operativo de una red telefónica comunitaria es insignificante para una sola persona.

La gratuidad en el punto de uso importa sobre todo en emergencias: quienes necesitan un teléfono (conductores varados, niños sin uno) son exactamente quienes no tienen uno.

Los mercados de segunda mano hicieron que el gasto de capital fuera casi nulo: los teléfonos públicos retirados cuestan precios de muebles, no precios de infraestructura.

La prohibición de teléfonos en las escuelas de Vermont convierte algo deseable en una necesidad próxima, y la demanda está llegando por sí sola.

Cuando falla la cobertura, busca la tecnología retirada que todavía funciona: las redes antiguas más una conexión barata pueden superar el «sin servicio», y una sola persona puede financiarlo.

Schlott ha recibido algunas donaciones para sostener el proyecto y dice que su modelo de financiamiento unipersonal podría necesitar adaptarse si crece. Se ha comprometido a mantener las llamadas gratuitas independientemente de lo que ocurra en la parte técnica, y espera que la demanda aumente una vez que entre en vigor la prohibición de teléfonos en las escuelas de Vermont en 2026–27.

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Las fuentes

  1. An engineer restores pay phones for free public use NPR · npr.org ·