En abril de 1956, el primer ministro Harold Macmillan anunció los Premium Savings Bonds para fomentar el ahorro después de la Segunda Guerra Mundial. Se lanzaron el 1 de noviembre de 1956 en Trafalgar Square con el lema «Savings with a Thrill!». Macmillan razonó que los bonos «atraerán a quienes no se sienten atraídos por las recompensas del interés, pero sí responden a los incentivos de la fortuna».

El programa lo administra National Savings and Investments. Cada £1 invertido asigna un número de bono a un sorteo mensual realizado por la máquina ERNIE, con un límite de tenencia de £30.000 por persona; las ganancias están exentas del impuesto sobre la renta y del impuesto sobre las ganancias de capital del Reino Unido. En 1956 el premio mayor era de £1.000. Los premios se financian con los intereses agrupados de todo el fondo.

NS&I no paga intereses a ningún titular individual. En cambio, agrupa los intereses devengados por todo el fondo en un fondo de premios mensual y sortea los números de bono ganadores, mientras que el principal sigue siendo siempre reembolsable. El ahorrador cambia puntos básicos de rentabilidad esperada por un billete de lotería por cada libra, y el Estado obtiene financiación mediante deuda de personas que nunca abrirían una cuenta de ahorro convencional por interés.

Agrupó todos los intereses en un sorteo mensual de premios, de modo que los ahorradores cambian puntos básicos por un billete de lotería por cada libra, mientras el principal permanece a salvo: compran esperanza, no rendimiento.

La ponderación de probabilidades hace que una pequeña posibilidad de un premio grande se sienta más valiosa que una rentabilidad mínima segura.

La protección total del principal elimina el miedo a la pérdida, de modo que incluso los hogares cautelosos pueden mantener la apuesta.

El sorteo mensual da al ahorro el ritmo y el suspenso de las quinielas de fútbol, convirtiéndolo en un hábito.

Cuando una recompensa es aburrida, agrupa su rendimiento en premios visibles para captar clientes que responden a la fortuna, no al interés.

Para 2004-05, el 19% de las familias británicas poseía Premium Bonds, y la demanda seguía la tasa de premios y el premio mayor (análisis de datos de encuestas del NBER). Es la plantilla vigente para los ahorros vinculados a premios, la familia de productos que desde entonces se ha analizado y pilotado en todo el mundo en la literatura económica sobre finanzas de los hogares.

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Las fuentes

  1. Making Savers Winners: An Overview of Prize-Linked Savings Products (NBER Working Paper 16433) National Bureau of Economic Research · nber.org