Según WIRED UK, Boeing encargó un estudio en la Universidad Estatal de Oklahoma que comenzó en octubre de 2002. A lo largo de siete meses, 502 voluntarios entraron en una cámara hipobárica hermética equipada con 12 asientos de clase turista separados por 34 pulgadas, la separación típica en Estados Unidos en aquel momento. Cada grupo pasó unas 20 horas dentro con películas, un periodo de sueño y comidas, pero sin alcohol. Cada grupo se mantuvo a una altitud simulada distinta, desde el nivel del suelo hasta 2.438 m.

El estudio concluyó que la cabina debía presurizarse como si el avión volara a 1.829 m, es decir, 6.000 pies. Blake Emery, director de estrategia de diferenciación de Boeing, dijo que, de todas las características de vuelo, la presurización es probablemente la que más contribuye a reducir los síntomas físicos. El artículo señala que, a mayor altitud, el oxígeno que llega al torrente sanguíneo cae un 4%, y que los aviones anteriores de Boeing se presurizaban hasta 8.000 pies.

Emery afirma que la menor altitud de cabina se aplicó en el 787 Dreamliner y el 777X, y sostiene que reduce el jet lag. También señala que, con el espacio de cabina fijo, las aerolíneas y los fabricantes tienen que buscar mejoras sobre todo en cómo perciben el confort los pasajeros.

En lugar de suponer, realizar un experimento de siete meses en cámara con 12 asientos reales y cientos de voluntarios, y dejar que los resultados fijaran el objetivo de ingeniería.

La presión de cabina es un ajuste y no un coste de espacio, así que mejora el confort sin ocupar superficie de suelo que las aerolíneas venden.

La prueba reprodujo un vuelo largo real, con comidas, sueño y 12 asientos con la separación típica, de modo que los síntomas medidos fueron realistas.

Probar varias altitudes en grupos separados permitió a Boeing identificar un óptimo en lugar de una única suposición.

Una lectura de un 4% menos de oxígeno a mayores altitudes dio un umbral concreto con el que diseñar.

Para las disyuntivas entre confort y coste, un experimento humano controlado puede superar a la intuición, sobre todo cuando un único parámetro determina muchos síntomas.

WIRED describe el cambio de presurización como una de las mayores renovaciones de Boeing en los últimos años, y dice que Boeing lo aplicó al 787 y al 777X. El beneficio contra el jet lag es una afirmación del propio Emery; el artículo no ofrece ninguna medición independiente.

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Las fuentes

  1. These are the design tricks that make long-haul flights bearable WIRED UK · wired.com ·