En 2012, ONU-Hábitat, Microsoft y Mojang —la creadora de Minecraft— se unieron en Block by Block, una iniciativa que mejora zonas marginadas incorporando a miembros de la comunidad al proceso de diseño de proyectos públicos. El formato es sencillo: los residentes construyen con bloques de Minecraft el espacio público que quieren, y ese diseño se convierte en realidad concreta: parques, playas, incluso calles. Para 2020, la ONU contabilizaba más de 17.000 participantes en alrededor de 100 países, con cientos de miles de vidas mejoradas.
Un experimento se llevó a cabo en Gaza. En 2018, Somia Hamdan, entonces de 23 años, nunca había jugado a un videojuego; vivía en Az-Zawayda, una localidad que a menudo apenas disponía de cuatro horas de electricidad al día. La Asociación Aisha para la Protección de la Mujer y la Infancia la seleccionó a ella y a otras 42 personas —en su mayoría mujeres jóvenes— para diseñar un jardín comunitario para la localidad, un solar que era «solo arena, ruinas y calles sin iluminación». Divididas en grupos de cuatro, la mayoría de ellas jugadoras primerizas, encontraron la herramienta «sorprendentemente fácil de usar»; Fatma Zoqlam, de 18 años, llegó escéptica ante la idea de que el terreno yermo pudiera funcionar y no quiso parar una vez que empezó.
ONU-Hábitat enmarca el espacio público como infraestructura: la funcionaria de programa Christelle Lahoud declaró a Rest of World que los espacios seguros, accesibles y acogedores impulsan la cohesión cívica, la biodiversidad, los medios de vida y el crecimiento económico, mientras que su ausencia se correlaciona con la criminalidad, la contaminación y la desigualdad social. El diseño de Gaza apuntaba exactamente a eso: un jardín modesto en el centro de la localidad, creado por los propios residentes, hasta la ubicación de cada bloque.
Logró que los residentes —incluidas mujeres que nunca habían jugado a un videojuego— diseñaran espacios públicos reales en Minecraft y que después se construyera en concreto el diseño ganador.
La consulta tradicional exige alfabetización en dibujos, planos y jerga; Minecraft sustituyó las tres cosas por bloques que cualquiera puede aprender en una tarde.
El juego hizo que la participación fuera intrínsecamente gratificante: los participantes siguieron jugando después de que terminara el taller, algo que ninguna audiencia pública de planificación logra.
Elegir a mujeres jóvenes como participantes duplicó la intervención: un espacio público diseñado por un grupo habitualmente excluido tanto de la planificación como de la vida pública.
El proceso de lo virtual a lo real mantuvo la promesa creíble: los residentes diseñaban sabiendo que ONU-Hábitat construiría realmente el resultado.
Encontrar a las personas en la herramienta que ya saben usar: cuando la experiencia técnica es la barrera, ofrecer un medio familiar en lugar de pedir a los residentes que aprendan el lenguaje de los profesionales.
Para 2020, Block by Block había ejecutado proyectos en alrededor de 100 países, incluidos tres en Gaza, y la ONU le atribuyó la mejora de cientos de miles de vidas. Hamdan sigue visitando y cuidando el espacio los domingos: «Desde que creé el espacio, me gusta cuidarlo».
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Las fuentes
- Designed in Minecraft, built IRL Rest of World · restofworld.org ·