Las visitas a la fábrica de Tesla en Fremont mostraban las prensas y los robots de la planta baja, pero la segunda planta "secreta", desconocida para la mayoría de los visitantes, fabricaba muchos de los sistemas de batería, electrónica de potencia y tren motriz, con robots tan rápidos que sus brazos eran de fibra de carbono en lugar de acero. Greg Reichow, vicepresidente de producción de Tesla durante el aumento de producción del Roadster al Model S y X, dice que el objetivo nunca fue solo el mejor vehículo eléctrico, sino el mejor automóvil premium que resultara ser eléctrico, lo que implicaba integrar tecnologías que no existían como piezas de proveedores.

La primera ventaja era la velocidad: los componentes subcontratados requieren ingenieros residentes en la fábrica de otro y una toma de decisiones limitada en el momento, mientras que la fabricación interna permitía a todo el equipo mejorar de forma continua, con hasta 50 cambios enviados por semana, a costa de cierta eficiencia de fabricación. La segunda era la profundidad: fabricar su propio sistema de fusibles y conmutadores de seguridad es lo que hizo posible el "Ludicrous Mode", resolviendo el problema físico de permitir que fluya una corriente masiva con normalidad y cortarla en milisegundos durante un pico.

El planteamiento de Reichow era una estrategia de capacidad por capas, no una internalización universal: empezar con una línea piloto propia junto a los ingenieros para aprender e iterar rápido, y luego añadir fabricación por contrato encima para escalar. Las piezas básicas que no cambiarán significativamente deben seguir comprándose: fabricar solo lo que conlleva propiedad intelectual única o cambia semanalmente.

Fabricar los componentes que cambian más rápido, en el mismo edificio que los ingenieros: una planta piloto oculta compra velocidad de iteración y conocimiento que los fabricantes por contrato no pueden igualar.

Los proveedores no podían igualar el ritmo de Tesla: el plazo acelerado era la restricción determinante.

Ubicar la producción junto a la ingeniería convertía la retroalimentación de la fábrica en cambios de diseño el mismo día.

El desarrollo interno de fusibles resolvió un problema de corriente y seguridad que ninguna pieza disponible en el mercado podía resolver, lo que permitió el Ludicrous Mode.

Tener una línea piloto propia mantiene a los fabricantes por contrato honestos respecto a los costos de los cambios.

Integrarse verticalmente donde la velocidad de cambio es alta: el dolor de fabricarlo uno mismo es la matrícula del conocimiento de producto que no se puede comprar a un proveedor.

El enfoque llevó a Tesla de la producción de bajo volumen del Roadster a la fabricación totalmente integrada del Model S y el Model X, y Reichow defiende el patrón —poseer el núcleo que cambia rápido, comprar el resto básico— como una regla general para las empresas de hardware.

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Las fuentes

  1. Inside Tesla's Secret Second Floor WIRED · wired.com ·