Una bolsa térmica de manos funciona por cambio de fase: se pulsa un disco metálico y un gel cristaliza, liberando calor; se sumerge en agua caliente para recargarla. La empresa de East Lothian Sunamp, dirigida por el antiguo académico de la Universidad de Edimburgo Andrew Bissell, pasó ocho años escalando ese principio hasta convertirlo en «baterías de calor» —celdas que contienen un intercambiador de calor sumergido en material de cambio de fase— después de que Bissell observara que el uso de energía es mayoritariamente calor, aunque el esfuerzo de almacenamiento se dedica casi por completo a la electricidad.

En una celda de Sunamp, los paneles solares funden el gel; cuando se abre un grifo de agua caliente, el agua fría que fluye por el intercambiador de calor provoca que el material se solidifique, cediendo su calor al agua al instante, ciclo tras ciclo. La parte difícil fue la formulación: Sunamp examinó un enorme número de materiales candidatos con el sincrotrón Diamond Light Source en Oxfordshire, una instalación a la que normalmente ninguna pequeña empresa podría acceder, mediante una colaboración con la Universidad de Edimburgo organizada por Interface, un organismo de financiación pública que ha presentado a más de 2.500 empresas escocesas posibles socios académicos.

En junio de 2017 las unidades estaban instaladas en 650 hogares escoceses, proporcionando calefacción y agua caliente por aproximadamente la mitad del coste del gas. Una propietaria, Joan Maclean, informa que su casa, antes «realmente fría, fría», ahora obtiene agua caliente prácticamente gratis. La fórmula —un polímero soluble en álcali con ajustes y aditivos—, según señaló la BBC, no está muy lejos del saborizante de patatas fritas de sal y vinagre.

Escalar el gel de cambio de fase de la bolsa térmica hasta celdas de calor apilables: el calor solar lo funde; el agua fría del grifo desencadena una resolidificación instantánea, liberando agua caliente.

El medio de almacenamiento es química barata y recargable, no una batería exótica: miles de ciclos por celda.

Almacena calor directamente, evitando el desvío con pérdidas a través de la electricidad que domina el pensamiento sobre almacenamiento.

El cribado en el sincrotrón permitió a una empresa diminuta encontrar una formulación que derrotó a corporaciones durante décadas.

La prueba vino de hogares corrientes, no de laboratorios: 650 instalaciones a aproximadamente la mitad del coste del gas.

Una idea sencilla sigue dependiendo de la formulación para vivir o morir: un intermediario de financiación pública que emparejó a una empresa de menos de 30 personas con químicos universitarios y un sincrotrón nacional superó décadas de I+D corporativa fallida.

A junio de 2017, las baterías de calor de Sunamp estaban en 650 hogares escoceses a aproximadamente la mitad del coste de la calefacción de gas; la creciente demanda había atraído inversores y la empresa buscaba locales más grandes. Sunamp también fabrica «baterías frías» azules, y su tercer empleado fue un posgraduado de Edimburgo que se incorporó para convertirse en su científico de materiales.

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Las fuentes

  1. From hand-warmer to house-warmer for tech firm BBC News (Scotland) · bbc.com ·