Drammen, la capital del condado situada a 40 millas al oeste de Oslo, se mantiene caliente en el frío nórdico con calor extraído principalmente de su propio fiordo, agua que promedia 8 °C todo el año, lo bastante fría como para que los nadadores de aguas abiertas la llamen helada. Para 2009 la ciudad había crecido hasta que su sistema de calefacción urbana existente no daba abasto. Al investigar cómo ampliar la capacidad, la empresa de calefacción dirigida por Jon Ivor Bakk encontró que la temperatura del fiordo era ideal para bombas de calor y, en lugar de comprar gas para quemarlo, sacó a licitación el proyecto.

La ganadora, Star Renewable Energy, de Glasgow, era más conocida por la refrigeración en tiendas Tesco y Asda y no tenía experiencia con bombas de calor de fuente hídrica: «éramos los nuevos del barrio», dijo el director Dave Pearson. Su jugada ganadora fue la elección del refrigerante: amoníaco, que no contiene carbono, frente a los hidrofluorocarbonos que propusieron los competidores. Cuatro bombas ejecutan el ciclo de agua de fiordo a 90 °C descrito arriba y, a principios de 2011, el sistema suministraba el 85 % del agua caliente para la calefacción de toda la ciudad, la mayor instalación de su tipo en el mundo.

La economía fue lo que convenció: las bombas entregan unos 3 kW de calor por cada 1 kW de electricidad y, con la energía barata de Noruega, una unidad de calor cuesta 1 penique frente a 3 peniques para la biomasa, 5 peniques para el gas y casi 8 peniques para el petróleo; Bakk dice que la empresa perdería dinero con biomasa. La planta ya se ha amortizado, con un ahorro de unos 2 millones de euros al año y, según el informe, carbono equivalente a retirar de la circulación más de 300.000 coches durante un año. La salida a 90 °C es el avance silencioso: los edificios antiguos con instalaciones para calderas de gas pueden cambiar sin radiadores nuevos, que es lo que había hecho poco realistas las adaptaciones con bombas de calor.

El equipo de Bakk ha ganado premios por el proyecto, y el profesor Paul Younger, de la Universidad de Glasgow, dijo que cualquier duda restante sobre la tecnología queda resuelta: «Drammen lo deja claro más allá de toda duda razonable».

Considérese el agua de fiordo a 8 °C como una mina de calor: el amoníaco comprimido a 50 bar eleva el calor del fiordo a 120 °C, suficiente para alimentar radiadores antiguos, no solo edificios nuevos.

El agua mantiene una temperatura estable, así que un solo circuito de fiordo a escala de calefacción urbana evita tanto la perforación de más de 15.000 euros de las bombas geotérmicas domésticas como las oscilaciones invernales de las unidades de fuente de aire.

Los rivales ofertaron refrigerantes HFC, un potente gas de efecto invernadero que la UE está prohibiendo; el amoníaco de Star no contiene carbono y soporta el calor de la alta compresión.

Una salida a 90 °C frente a los habituales 50-60 °C significa que los edificios calentados con gas conservan sus radiadores existentes, eliminando el mayor coste oculto de descarbonizar la calefacción.

Con 3 kW de calor por cada 1 kW de electricidad y una energía noruega a 1 penique por unidad, la planta vende por debajo de cualquier alternativa fósil, así que la adaptación se amortiza sola.

La barrera para electrificar el calor es la temperatura de salida, no la bomba: si se entregan los 90 °C que esperan los radiadores antiguos, los edificios calentados con gas pueden cambiar sin reformas.

A principios de 2011 las bombas cubrían el 85 % del agua caliente de la calefacción de Drammen y superaban las expectativas; desde entonces el sistema se ha amortizado con ahorros anuales de unos 2 millones de euros. Star Renewable Energy pasó a las asociaciones de vivienda de Glasgow, a conversaciones con una docena de ayuntamientos británicos, entre ellos Newcastle, Manchester y Durham, a proyectos en Zúrich y el sur de Francia, y a una oferta en Belgrado; calcula que solo el Támesis podría albergar 1,25 GW de capacidad, suficiente para 500.000 hogares. «No hay formas fáciles de descarbonizar la calefacción, pero me desconcierta que no haya más», dijo Doug Parr, de Greenpeace UK.

CONSULTA LAS PRUEBAS

Las fuentes

  1. Heat pumps extract warmth from ice cold water BBC News · bbc.com ·