Nintendo Labo parecía una caja de cartón cara, pero el mecanismo era más ingenioso que eso. El cartón no era la electrónica; era una interfaz mecánica de bajo coste para sensores que ya venían dentro de cada Joy-Con de Nintendo Switch.
La reseña de Engadget señala el verdadero secreto de Labo: desbloqueaba nuevos usos del hardware de Switch. El coche RC se movía con HD Rumble, los kits más grandes usaban acelerómetros y giroscopios, y el sensor infrarrojo del Joy-Con derecho seguía el movimiento, los gestos y la distancia. En el piano, el sensor IR leía unas pegatinas blancas detrás de las teclas para saber cuál se pulsaba.
TechRadar describe el mismo sistema desde el punto de vista del usuario: los Toy-Con de cartón usan pegatinas blancas colocadas con precisión, además de los controles de movimiento del Joy-Con, la HD Rumble y el sensor IR, para influir en lo que ocurre en pantalla. El resultado hacía que el montaje, el juego y el descubrimiento formaran parte del mismo producto, en lugar de ser un juguete, un manual y un juego separados.
Dejar que el cartón fuera el mecanismo
Nintendo usó un material barato para lo que mejor sabe hacer: bisagras, resortes, palancas, ranuras y mecanismos visibles.
La costosa capa de sensores se reutilizó de un hardware que los clientes ya tenían, lo que mantenía sencillo el nuevo accesorio.
El producto enseñaba su propio mecanismo, de modo que los usuarios podían pasar de seguir instrucciones a inventar en Toy-Con Garage.
Una plataforma puede desbloquear nuevos productos si expone sus capacidades ocultas mediante un andamiaje físico barato.
Labo no se convirtió en una línea de éxitos de larga duración, pero mostró cómo Nintendo podía convertir las posibilidades del hardware en una invención física y lúdica. Sus ideas reaparecieron en experimentos posteriores de Switch que tratan el mando como algo más que un conjunto de botones.
CONSULTA LAS PRUEBAS
Las fuentes
- Nintendo Labo review: A labor of love Engadget · engadget.com ·
- Nintendo Labo review TechRadar · techradar.com ·