En 2014, la organización sin ánimo de lucro nepalí HECAF360 se puso en contacto con el Hospital Universitario Tribhuvan, el más grande del país con 700 camas, a propósito de su incinerador. La periodista de la BBC Gabriella Jozwiak describe una unidad monocámara alimentada con diésel y sin control de la contaminación, cuyo humo llegaba hasta las salas de pediatría y neonatología. El personal tenía tos, dolores de cabeza y erupciones cutáneas, pero no los había relacionado con el horno. Las placentas eran difíciles de quemar porque son en su mayor parte agua, así que el personal añadía papel y plástico como combustible, incluidos artículos de PVC que liberan dioxinas.
El ingeniero de HECAF360 Mahesh Nakarmi ya había construido en 2011 un biodigestor subterráneo para residuos alimentarios en el Hospital Bir, basándose en la larga cultura nepalí del biogás doméstico. Como los hospitales posteriores también tenían salas de maternidad, trabajó con Ruth Stringer, de Health Care Without Harm, y con el ingeniero neerlandés Marijn Zandee para modificar el diseño y adaptarlo también a las placentas. El cambio clave fue una segunda cámara y un tiempo de residencia más largo, de unos 70 días frente a los 150 a 180 de las plantas de estiércol de vaca.
En el Tribhuvan, los residuos patológicos y parte de los alimentos entran en la primera cámara y el resto de los residuos alimentarios en la segunda. El estiércol de vaca siembra las bacterias, y el metano se canaliza por tuberías hasta un fogón en la sala del personal. El artículo afirma que produce 1,5 metros cúbicos al día, equivalentes a cinco bombonas de GLP al mes, y que el diseño sustituyó parte del GLP que compraba el hospital.
Tomar prestado el biodigestor nepalí de biogás de estiércol de vaca de las aldeas y añadir una segunda cámara más lenta para que los residuos patológicos se digieran de forma segura y se conviertan en combustible para cocinar.
Las placentas son en su mayor parte agua, por lo que se queman mal y empujaron al personal a añadir plásticos como combustible.
Nepal ya contaba con décadas de conocimientos sobre biogás doméstico, así que la tecnología resultaba familiar.
Digerir residuos hospitalarios sin tratar requiere un tiempo de residencia más largo, de ahí la segunda cámara y los aproximadamente 70 días.
El gas ofrece al hospital un retorno visible al sustituir el GLP que antes compraba.
Adaptar una tecnología en la que la cultura local ya confía, como el biogás doméstico, a un nuevo flujo de residuos, en lugar de importar una versión de mayores prestaciones del proceso que estaba fallando.
El biodigestor del TUTH costó unos 3,5 millones de rupias nepalíes (casi 20.000 libras), financiado con fondos del hospital y del Gobierno con el apoyo de HECAF360, y el equipo instaló tres más en otros hospitales. Una evaluación de 2019 halló que solo se introducía el 36 por ciento de los residuos orgánicos previstos, porque algunas salas no estaban conectadas y el personal de cocina vendía los restos de comida como alimento para animales. Estimó 4,6 toneladas de CO2 evitadas en 2019. Un experto independiente en biogás señaló que un biodigestor más grande y una etapa de calentamiento acelerarían la eliminación de patógenos.
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Las fuentes
- Nepal's inventive use for waste placentas BBC Future · bbc.com ·