NPR informó en octubre de 2019 que Florida Caribbean Distillers encontró un resquicio en el nuevo arancel del 25 % al vino francés, impuesto en la disputa de subvenciones Airbus-Boeing. Los aranceles se aplicaban solo al vino en botellas de 2 litros o menos. Así que la empresa comenzó a importar vino a granel en contenedores marítimos equipados con una bolsa gigante, «la caja de vino más grande del mundo», y a embotellarlo en su planta entre Tampa y Orlando.
El vicepresidente de ventas nacionales, Dave Steiner, dijo que la compañía había planificado la importación a granel para atender el mercado estadounidense de rosado francés, en rápido crecimiento, y que la coincidencia con el arancel fue «un poco como un regalo». Vendería botellas estándar a un precio previsto de entre 8,99 y 9,99 dólares y latas de 375 ml a unos 3,99 dólares, bajo la marca Le Rosey con la etiqueta #TrumpTariffFree. Para la primavera siguiente se planificaron un sauvignon blanc y un pinot noir.
El arancel solo abarcaba el vino en botellas de 2 litros o menos, así que se envía el vino en bolsas gigantes a granel y se embotella en EE. UU.
El texto del arancel solo abarcaba el vino en envases de 2 litros o menos.
El envío a granel ya reduce el costo por botella, así que el plan de la empresa era anterior al arancel.
Embotellar en el país convierte un producto terminado gravado en un ingrediente crudo no gravado.
Los rivales que importan vino embotellado pagan el gravamen del 25 %, lo que le da a la empresa una ventaja de precio.
Fíjese en cómo un arancel o una norma define su objetivo; un cambio en el envase o en el lugar donde ocurre una etapa puede, legalmente, sacar un producto de su alcance.
La empresa planeaba seguir aprovechando el resquicio mientras los aranceles permanecieran. Un economista citado por NPR advirtió que soluciones como esta pueden crear un ecosistema ineficiente, y que algunas evasiones arancelarias son menos legales que esta.
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