Bermudas no tiene manantiales, ríos ni lagos de agua dulce, y sus lagos son salobres, así que los colonos de la isla tuvieron que recoger la lluvia, y el diseño que perfeccionaron lleva 400 años en uso; un tejado instalado en 1640 sobre la Carter House aún existe. El tejado blanco escalonado frena las lluvias intensas, lo que ayuda a que las canaletas recojan el agua y la almacenen en una cisterna bajo la casa. Gracias a unas precipitaciones superiores a las de Inglaterra y Gales y repartidas de forma bastante uniforme a lo largo del año, las cisternas se mantienen llenas: cada hogar es autosuficiente, sin red de agua potable ni tarifas de agua.

Lo que empezó como necesidad se convirtió en ley: la normativa de construcción exige, por cada pie cuadrado de superficie de tejado, ocho galones de capacidad de cisterna. El tejado de piedra caliza es lo bastante pesado para resistir los huracanes y tradicionalmente se recubría con mortero de cal de propiedades antibacterianas, ahora sustituido por pintura, que sigue siendo blanca porque refleja la luz ultravioleta que ayuda a purificar el agua. El sistema también generó una cultura de conservación: «Todos crecimos gestionando nuestro propio sistema de agua en nuestra propia casa», dice Alan Rance, consejero delegado de Bermuda Waterworks.

Las presiones son modernas: a medida que la isla se densifica, la superficie de tejado por habitante se reduce; los turistas consumen aproximadamente el doble de agua que los residentes; y, más allá de las limitadas «lentes» de agua dulce subterránea, Bermudas cuenta ahora con seis plantas desalinizadoras que producen en conjunto 13.500 metros cúbicos al día, con aguas residuales tratadas recicladas para regar sus campos de golf.

Convertir el tejado en la planta potabilizadora: los escalones frenan la lluvia intensa hacia las canaletas y una cisterna bajo la casa la almacena, con cal blanca que la mantiene limpia.

Sin agua dulce superficial fiable, la lluvia era el único suministro seguro, y el tejado era el único terreno disponible para capturarla.

Los escalones resuelven el verdadero problema de ingeniería: los aguaceros intensos, que desbordan los tejados planos y las canaletas, se frenan y se dosifican hacia el almacenamiento.

Obligar a una capacidad de cisterna por pie cuadrado de tejado convierte cada casa nueva en parte de la infraestructura hídrica de la isla.

El acabado blanco de cal y pintura cumple una doble función pasiva: refleja la luz ultravioleta que ayuda a purificar el agua almacenada y disipa el calor.

Cuando un recurso falta, la arquitectura se convierte en infraestructura: incorporar el servicio en cada hogar y plasmarlo en el código de construcción.

Los expertos en política hídrica valoran mucho el diseño: Roger Calow, del Overseas Development Institute, lo califica de «fantástico» —de bajo costo, perfeccionado a lo largo de siglos y adaptado al clima—, y Henrietta Moore, del Institute for Global Prosperity del UCL, elogia su combinación de responsabilidad individual, supervisión colectiva y valores culturales. No puede funcionar donde las precipitaciones son escasas o estacionales, pero para las islas del Caribe dependientes de la desalinización —y para cualquier lugar que infravalore el agua— Bermudas sigue siendo el caso de referencia.

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Las fuentes

  1. Why houses in Bermuda have white stepped roofs BBC News · bbc.com ·