Según Ars Technica, Signal Messenger publicó en octubre de 2025 un informe sobre una nueva actualización de resistencia cuántica del Protocolo Signal, tras el cambio de handshake PQXDH de 2023. El handshake era seguro frente a ataques cuánticos, pero las claves efímeras del trinquete Diffie-Hellman de ping-pong no lo eran. Signal optó por conservar ese trinquete probado en combate y añadir un tercer trinquete basado en ML-KEM-768 en lugar de eliminarlo.

El obstáculo era el tamaño: una clave X25519 ocupa unos 32 bytes, pero la clave ML-KEM más el texto cifrado suman 2.272 bytes, un aumento de 71 veces, en un protocolo que debe funcionar de forma asíncrona sobre redes no fiables o hostiles. Enviar una clave solo cada 50 mensajes o semanalmente falla si se pierden mensajes, o si un atacante descarta los mensajes más grandes. Enviar 71 fragmentos falla si un adversario sigue descartando un fragmento.

La respuesta de Signal fueron los códigos de borrado: la clave se divide en piezas de modo que solo se necesita un subconjunto suficiente de piezas para reconstruirla, tolerando la pérdida de paquetes. El cálculo del KEM también se dividió en pasos más pequeños para que partes de la clave pública y del texto cifrado puedan enviarse en paralelo.

Dividir la gran clave en fragmentos con codificación de borrado enviados dentro de mensajes ordinarios, de modo que cualquier subconjunto suficientemente grande la reconstruye aunque algunos se descarten.

Conservar los trinquetes existentes preserva código probado en combate y la protección frente a los atacantes clásicos actuales.

La codificación de borrado implica que cualquier cantidad suficiente de fragmentos reconstruye la clave, por lo que los mensajes descartados no bloquean el intercambio.

Un atacante no puede impedir la renovación de claves descartando un paquete específico, porque ningún fragmento individual es imprescindible.

Dividir los cálculos del KEM permite que el trabajo se ejecute en paralelo, limitando el coste de rendimiento.

Cuando un nuevo requisito es demasiado grande para un solo paquete, divídelo de modo que la tolerancia a pérdidas quede incorporada en la codificación, en lugar de confiar en que el flujo se mantenga intacto.

Un exdirector de poscuántica de Microsoft calificó el diseño como una mejora sólida y bien pensada, y señaló optimizaciones que minimizan el impacto en el rendimiento de la red. El artículo de Ars presenta a Signal como una excepción: en ese momento solo el 18 por ciento de las redes de Fortune 500 y menos de la mitad de las conexiones TLS dentro de Cloudflare admitían TLS resistente a ataques cuánticos. El extracto no ofrece cifras de rendimiento medidas.

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Las fuentes

  1. Why Signal's post-quantum makeover is an amazing engineering achievement Ars Technica · arstechnica.com ·