Un equipo del Grupo de Investigación en Sistemas Autoorganizados de la Universidad de Harvard construyó una flota de robots de construcción del tamaño de una cabeza capaz de levantar estructuras sin planos ni diseños complejos, un trabajo descrito en Science y del que informó WIRED en febrero de 2014. La estudiante de posgrado Kirstin Petersen y el científico de plantilla Justin Werfel, inspirados por los montículos de termitas de Namibia, llamaron TERMES a este enfoque.
El principio es la estigmergia, concebida en 1959 por un biólogo francés para describir cómo se autoorganizan las colonias de termitas: cada termita recoge bolitas de barro, las deposita y deja señales químicas que orientan dónde construyen las demás. Ninguna termita sigue un plano; todas conocen el producto final y a qué deben prestar atención por el camino. Los robots ejecutan el mismo bucle con ladrillos: dónde coloca su ladrillo un robot depende de lo que ya han hecho los otros robots y de cómo se supone que debe ser la estructura final.
El minimalismo es la clave: todo el repertorio de los robots consiste en avanzar, retroceder, girar, trepar, detectar y recoger o depositar ladrillos. A partir de eso, la flota construyó diversas estructuras, incluidos castillos y pirámides. El artículo de WIRED señala que los humanos ya llevan a cabo un proyecto de construcción estigmérgico a gran escala: Wikipedia, donde los colaboradores depositan «bolitas de barro de sabiduría» que cohesionan en una red interconectada.
Prescindir del plano: dar a cada constructor el objetivo final y unas pocas reglas, y dejar que cada uno lea la estructura a medida que surge: la estigmergia de las termitas, ejecutada por robots.
Elimina el componente más frágil de la construcción con múltiples robots —el plan central y el planificador— al permitir que la estructura construida sea la que transporte la información.
Las termitas fueron la prueba de concepto: las mismas reglas escalan desde los insectos hasta montículos climatizados de 8 pies (unos 2,4 metros) orientados según el eje magnético.
Cada robot solo necesita detección local y cinco o seis acciones primitivas, de modo que la flota tolera fallos individuales sin que la construcción se pierda.
La coordinación no requiere un plan en la cabeza de nadie: si cada agente puede leer el artefacto compartido, la propia estructura porta las instrucciones, como ya demuestra Wikipedia.
El trabajo se publicó en Science en febrero de 2014 y se demostró en vídeo en directo construyendo castillos y pirámides; WIRED lo presentó como un nuevo ejército de constructores inspirados en las termitas.
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Las fuentes
- Clever Robots Act Like Termites to Form Problem-Solving Colony WIRED · wired.com ·