El investigador de seguridad Samy Kamkar descubrió que, cuando se denuncia el robo de una tarjeta American Express, el número de la tarjeta de reemplazo podía predecirse a partir de la original, y también la fecha de caducidad de la tarjeta de reemplazo, inferida a partir de la fecha en que se canceló la antigua. «El día que se cancela esa tarjeta, en cuanto la rechazan, dos segundos después ya sé cuál será tu nuevo número y tu nueva fecha de caducidad», declaró a WIRED en 2015. «Si me dedicara al fraude, eso sería bastante útil». El truco podía repetirse indefinidamente, robando nuevos números de tarjeta tan rápido como AmEx pudiera emitirlos.
Tres meses después de señalarlo, Kamkar había construido la prueba: MagSpoof, un dispositivo del tamaño de un reloj que cuesta unos 10 dólares, que implementa su algoritmo de predicción y puede suplantar la banda magnética de una tarjeta de forma inalámbrica ante lectores estándar. Si una tarjeta suplantada es rechazada —la señal inequívoca de que fue cancelada—, pulsar un botón cambia el dispositivo al siguiente número predicho. Un defraudador podría entonces robar la tarjeta de reemplazo casi al instante, una y otra vez.
Las limitaciones eran reales: el ataque no puede obtener el CVV de cuatro dígitos, y MagSpoof no tiene el aspecto de una tarjeta. Pero Kamkar mostró que un dispositivo de tarjeta digital como Coin podría almacenar los números predichos, haciendo que el truco resultara presentable ante un camarero; demostró transacciones exitosas con MagSpoof en dos restaurantes, incluido uno de alta gama donde gastó más de 100 dólares. Coin respondió que sus pasos de seguridad —dígitos del SSN y verificación del código postal de facturación— impiden el fraude, lo que Kamkar rebatió antes de una charla en Kiwicon sobre cómo derrotarlos.
American Express se negó a tratar la previsibilidad como un riesgo corregible. Tras los repetidos contactos de Kamkar, un ingeniero de AmEx le aseguró en una conversación de una hora que los números predecibles no eran un riesgo de seguridad grave que la empresa tuviera previsto corregir. Un portavoz añadió que los usuarios de AmEx estaban protegidos por un código de seguridad adicional incrustado en los datos de la banda magnética —que, según confirmó Kamkar, bloqueaba el ataque en algunos casos— y por el despliegue de chip y PIN, y señaló que el código de seguridad «cambia con el número de tarjeta y es imposible de predecir».
La reemisión de tarjetas se trata como un reinicio de seguridad, pero si el nuevo número y la caducidad son deterministas, cancelar una tarjeta solo publica su sucesora con dos segundos de antelación.
La idea invierte una suposición incorporada en la política de tarjetas: la reemisión —la respuesta universal a un número robado— solo es un reinicio si el nuevo número es impredecible.
El bucle del ataque se retroalimenta: cada rechazo revela la cancelación, cada cancelación revela el siguiente número, de modo que una tarjeta comprometida nunca deja de comprometer.
MagSpoof hizo la teoría barata y física: 10 dólares de hardware convierten un algoritmo de predicción en una suplantación de pago funcional demostrada en restaurantes reales.
La respuesta del proveedor —un ingeniero que dictaminó que el fallo no merecía corrección— convierte el caso en un estudio sobre cómo las instituciones valoran los riesgos poco llamativos.
Cualquier rotación de seguridad que sea determinista no es rotación: si los defensores pueden calcular el siguiente secreto, también pueden los atacantes, y la solución tiene que ser la entropía, no el procedimiento.
AmEx se apoyó públicamente en su código de seguridad de la banda magnética y en el despliegue del chip EMV como mitigaciones, en lugar de cambiar su esquema de generación de números. Kamkar continuó la investigación con una charla prevista en Kiwicon sobre cómo derrotar la verificación de Coin. WIRED publicó los hallazgos el 24 de noviembre de 2015.
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Las fuentes
- A $10 Tool Can Guess (And Steal) Your Next Credit Card Number WIRED · wired.com ·